El chawan (茶碗, literalmente «tazón de té») se originó en China entre los siglos XIII y XIV (dinastía Song), cuando se popularizó el té en polvo batido. Con la llegada de monjes budistas zen a Japón, la pieza se convirtió en el elemento central del chanoyu (la ceremonia japonesa del té), valorado por su belleza imperfecta, tacto orgánico y conexión espiritual.
Para qué sirve:
Está diseñado principalmente para batir y servir té matcha disuelto en agua caliente con un batidor de bambú (chasen). También es ideal como cuenco para infusiones de hierbas, postres individuales o aperitivos de estilo oriental.
Batido perfecto: Su fondo plano y paredes redondeadas permiten un movimiento fluido del batidor, logrando una espuma densa y homogénea sin salpicaduras.
Retención térmica y tacto: La cerámica de grosor equilibrado mantiene la temperatura adecuada de la infusión sin quemar las manos al sostenerlo.
Aporte estético y sensorial: El acabado verde turquesa aporta frescura, serenidad y elegancia a la mesa, transformando una bebida cotidiana en una experiencia visual y relajante.










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